¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?
¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. (Romanos 3.1-2)
La
Red Colombiana de Filosofía de la Religión–RCFR empezará este semestre
académico con una conferencia inaugural, el próximo martes 23 de febrero a las
5 pm (Bogotá), que ha titulado “Facetas del judaísmo actual” a cargo de Adriano
Moreno Weinstein, un destacado investigador y traductor adscrito al Grupo de
Estudios Sociales de la Religión de la Universidad Nacional de Colombia. A
propósito de este evento, como mi enhorabuena a la Red, quiero dedicar esta
columna a una corta reflexión acerca de la importancia del judaísmo para
nosotros los cristianos.
Sabemos
que la historia registra casos desafortunados de instituciones cristianas que
abandonando en su tiempo a los principios bíblicos viraron hacía un antisemitismo
que los llevó a perseguir a los judíos. Sin embargo, la esencia del
cristianismo no es antisemita ni tampoco pro-judía. Más bien, esa es la característica
principal del racismo, creerse superior al otro, esa falsa creencia ha causado
los más vergonzosos actos de crueldad en la historia de la humanidad. Pablo, un
cristiano, enseña la razón por la que ninguna raza es inferior o superior a
otra:
“¿Qué,
pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos
acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: no
hay justo, ni aun uno. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron” (Romanos
3.9-10, 22-23).
Los
cristianos sinceros tenemos una especial reverencia hacía el judaísmo. Tanto
que es natural nuestra devoción por la Biblia Hebrea, que conocemos como
Antiguo Testamento, y profundo el respeto hacía el Talmud y demás escritos
rabínicos. Principalmente esa estima se debe a que, en palabras de Pablo, a los
judíos “les ha sido confiada la palabra de Dios” (Romanos 3.2).
Los
cristianos amamos a los judíos por causa de los patriarcas y porque su
llamamiento es irrevocable: “en cuanto a la elección, son amados por causa de
los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”
(Romanos 11.28-29). De manera que este sentimiento de admiración y respeto no
se debe a que en el judaísmo haya algún secreto para la prosperidad económica o
para la salud y la protección de la vida, sino que el único motivo por el cual
los cristianos estimamos al judaísmo es que vemos en él a Jesús el Cristo
nuestro Señor.
Todo
el judaísmo es visto por los cristianos como un haz de luz que señala a Cristo,
vemos sus escritos y demás bajo ese filtro. Por esa razón, el judaísmo aún
tiene cosas por hablarnos a los cristianos. Un ejemplo de ello es el “protoevangelio”,
como llamamos a ese pasaje en Génesis 3.15, cuando Dios le dice a la serpiente:
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente
suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”, desde ese oscuro
pasaje los cristianos ya escuchamos el anunciamiento de la venida de un
redentor.
El
verdadero cristianismo no acusa al judaísmo de incompleto, vemos al judaísmo
completo porque observamos a Cristo en él. Por eso, el judío tiene una responsabilidad
especial en el sentido de que esperamos de él un ejemplo de fidelidad a la
Palabra de Dios. Los cristianos consideramos que los judíos van primero en el
orden de responsabilidad respecto a las bendiciones de Dios y sus juicios: “tribulación
y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y
también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al
judío primeramente y también al griego” (Romanos 2.9-10).
Cuando
los cristianos pensamos en un judío, pensamos en Pablo, quien se describía así
mismo como un verdadero practicante del judaísmo:
Yo
si tengo de qué gloriarme en el judaísmo porque fui circuncidado al octavo día,
soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreos de hebreos; en
cuanto a la tradición, fariseo; en cuanto a la Torá, irreprensible. (Filipenses
3.4-6).
Y
al leer a Pablo nuestro deseo no es otro que tanto judíos como cristianos
podamos decir que “en cuanto a la Torá” aspiramos a ser irreprensibles.
Aquellos que desean ingresar a la conferencia inaugural de la Red puede inscribirse antes de media noche del lunes 22 de febrero al email: redrcfr@gmail.com o pueden ver la transmisión en vivo por Facebook Live en: https://www.facebook.com/RedRCFR

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