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No te sientas ofendido...


"Sueño con un país donde todos podamos decirnos groserías..." 

En las últimas semanas la palabra “asesinato moral” ha sido la frase más frecuente entre políticos, tuiteros y columnistas. Las campañas, Petro Presidente e Ingeniero Rodolfo Presidente, se acusan mutuamente de pretender asesinar moralmente al contrincante. Pero, ¿A qué se refieren con la expresión “asesinato moral”? Para responderlo nutramos de contexto a la expresión.

Por un lado, la expresión se remonta a la negativa de Sergio Fajardo en adherirse a la campaña de Petro, a pesar de que bochornosamente el ingeniero Rodolfo le cerró las puertas de su campaña y sus pretendidas reformas. Con todo, Fajardo ha manifestado que prefiere votar en blanco antes que unirse a Petro. Su decisión se debe a las múltiples ocasiones que se ha sentido insultado y ofendido con palabras vulgares y groseras proferidas por los seguidores y simpatizantes del petrismo.

Por otro lado, esta expresión se popularizó en los columnistas de distintos periódicos digitales que acusaron a la campaña de Petro Presidente y a sus seguidores de mantener bodegas pagadas para que con vulgaridades y malas palabras ofendieran a aquellos periodistas, tuiteros y generadores de opinión que estuvieran en contra de Petro. De hecho, muchas voces importantes de la campaña petrista han salido a pedir mesura y moderación a sus seguidores y militantes. Incluso la esposa de Gustavo Petro ha denunciado públicamente que los vídeos publicados, producto de una infiltración ilegal a la campaña, son todo un atentado para asesinar moralmente a su esposo.

En consecuencia, lo que quieren decir con “asesinato moral” es acabar políticamente a alguien con el insulto, bajarle el animo a tal punto que desista de sus pretensiones políticas. Sin embargo, esa expresión es peor que un eufemismo. Eso de asesinar moralmente a alguien es una expresión sin sentido por dos razones. Primero, porque la moralidad hace referencia a los juicios de valor que asumimos frente a las acciones, como catalogar una acción como buena o mala. Y aunque asesinar por definición es valorado por la mayoría de los sistemas morales como una acción mala; también, por definición siempre se refiere a quitarle la vida a alguien, cosa que no sucede con insultos o con palabras zahirientes. Y la segunda razón es porque el derecho a no sentirse ofendido no existe ni en Colombia ni en ningún otro sistema legal del planeta.

Sueño con un país donde todos podamos decirnos groserías. Tenemos que dejar de ser mojigatos creyendo que la piedad nos impide expresar nuestro enojo o que no podemos ofender a las otras personas si intencionalmente lo queremos hacer. Una ofensa no es violencia ni implica un daño, una ofensa es una acción sin permiso de un sujeto a otro sin su autorización, valga la redundancia (Grana, 2015).

La diferencia entre una ofensa y una agresión violenta radica en la intencionalidad. Hace algunos años fui insultado por un cubano. Su improperio antes que ofenderme, me causó risa. La finalidad de su acto de habla perdió toda fuerza al chocar con el uso cotidiano que le da mi cultura a las expresiones que me profirió. Cada vez estoy más convencido que el mal moral que algunos cristianos suponen en los insultos y groserías no pasa de la intención del hablante, y en ese sentido, si para el cristianismo está mal decir groserías o insultar no es por el acto en sí mismo sino por la intención de quién lo dice.

La Biblia solo condena que maldigamos y que llamemos a alguien fatuo o tonto. Eso sí es moralmente malo o pecado. Pero la Biblia no condena la expresión de lo que pensamos acerca de alguien. La misma Biblia usa términos que fueron ofensivos en sus respectivos contextos. Por ejemplo, el profeta Ezequiel dice que los egipcios eran hombres de gruesas carnes refiriéndose a que ellos tenían los penes grandes y por eso les atraían a las mujeres de Israel (Ezequiel 16.26). El uso de esa expresión era ofensivo en el hebreo antiguo, era como decir ahora que los egipcios eran “huevones”.

También, Jesús usaba expresiones fuertes contra los fariseos, les decía hipócritas, cerdos, víboras, insensatos, perros, etc., términos que en su contexto cultural eran insultos fuertes. Además, Pablo dice que todo lo consideraba “mierda”. Es decir, estiércol como algunas versiones traducen la expresión. Diciendo con eso que todas las cosas que no tienen que ver con Cristo en su vida las consideraba como basuras. Y así podemos encontrar ejemplos de varias expresiones en la Biblia que pueden ser tenidas hoy como vulgares pero que no lo son, no lo son por el simple hecho de que la Biblia no llama pecado a poder expresar la opinión subjetiva que tiene el hablante (Jesús, Pablo o Ezequiel) hacia alguna cosa o alguna persona. La piedad radica más que en las palabras, se encuentra en las acciones.

Por eso Jesús decía “[…] del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15.19). Nosotros no estamos llamados a juzgar insultos. Dios que conoce las intenciones de los corazones es quién puede juzgar correctamente.

Referencias

Grana, Mario. "La agresión del otro ¿Qué es una ofensa?" Diacrítico - Revista virtual de comunicación, análisis social y divulgación, 11 de marzo de 2015, www.eldiacritico.com/index.php/divulgacion/58-reflexiones-del-tal-mario-grana#:~:text=Es%20en%20la%20respuesta%20a,de%20un%20sujeto%20hacia%20otro. 



Comentarios

  1. En Lucas 13.31,32 Jesús trata a Herodes de zorra: "Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. Él les dijo: Id y decid a aquella zorra[...]".

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  2. También guardar silencio es tomado en muchos casos como una ofensa. Por ejemplo, no declarar ante una autoridad ni decir nada puede ser ofensivo. El sumo sacerdote se sintío ofendido por Jesús que no quiso responderle cuando le interrogó acerca de sus discípulos y de sus enseñanzas. Por eso le pegaron una cachetada (Juan 18:19-23).
    En general me encantó el artículo!

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  3. Me gustó esta entrada... En la Biblia Nueva Version Internacional
    Ezequiel 16:26 dice: Te acostaste con los egipcios, tus vecinos de grandes genitales, y para enfurecerme multiplicaste tus fornicaciones. Muy curioso!

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  4. Hasta el mismo Martín Lutero era conocido por sus famosos insultos. Una vez le dijo al Papa: “Usted es un asno, con sus largas orejas de burro y su condenada boca mentirosa”. (De Contra el papado de Roma fundado por el Diablo, pg. 376, Obras de Martín Lutero, Vol. 41) Lo vi por ahí en una pagina muy buena. Vale la aclaración en este artículo.

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  5. Ahora sé que las posibles respuestas a la la pregunta "¿Qué haría Jesús?" incluye decirle "asno", "zorra", "cerdo" a otras personas. ¡Eso me encanta!

    Muy lúcido el análisis del sinsentido de la expresión "asesinato moral".

    No sé si no me quedó claro o si no estoy de acuerdo en la diferencia entre agresión e insulto, porque he atestiguado insultos que le hacen daño violento a las personas, más allá de la intención del emisor.

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