Comparto aquí con ustedes mi intervención en dicho seminario...
El pensamiento cristiano explica a la naturaleza mediante el concepto de creación. La naturaleza no es una extensión divina, sino que fue creada de la nada. Este concepto cristiano de creación implica una división entre el creador y lo creado, del lado de lo creado se encuentran los seres humanos y la naturaleza. Ambos, humanos y naturaleza se encuentran en el mismo nivel frente a su separación respecto al creador. Es importante resaltar esto para señalar que aunque nosotros los seres humanos somos diferentes a las demás cosas creadas, estamos unidos a ella, y esta unidad se refleja en la belleza de la diversidad y el equilibrio entre las distintas partes de lo creado. En otras palabras, en la armonía entre humano y naturaleza.
De manera que nuestro concepto de ecología está profundamente relacionado a nuestro concepto de creación, es decir, a nuestras concepciones religiosas y filosóficas. Por ejemplo, el cristianismo arraigado a la creencia platónica de la separación entre el mundo sensible y un mundo inteligible promueve el abandono de las cosas terrenales y un énfasis importante en las cosas celestiales, la salvación del alma y alcanzar el cielo. Ese pensamiento ha promovido de distintas maneras la sobreexplotación de los recursos naturales, el deterioro del medio ambiente, el cambio climático y el maltrato animal. Pero, creemos que esa no es la esencia de un cristianismo genuino.
Por fortuna, el pensamiento humano puede educarse y las creencias pueden reformarse. Ejemplo de ello es el efecto que la Reforma Protestante tuvo sobre los pintores holandeses que empezaron a pintar la naturaleza, desmarcándose del idealismo y su limitación a la pintura religiosa típicas del Barroco europeo. Este cambio de mentalidad inauguró el Siglo de oro de la pintura neerlandesa con Goyen, Vlieger, Molyn cuyo enfoque se centró en el mar y en el tiempo atmosférico. Uno de los más importantes fue Jacob Ruysdael, quien pintó numerosos paisajes nórdicos de bosques de pinos oscuros y dramáticos con rugientes torrentes y cascadas.
Dios puso al hombre en el jardín para que lo
cuidara. Una espiritualidad correcta entenderá a la naturaleza como su
responsabilidad para cuidarla y usarla en virtud de promover el bien de
nosotros mismos y el de las generaciones futuras, preservando el orden natural
de la naturaleza y sus propiedades de sostén de la vida; proteger las especies
animales y vegetales para hacer avanzar los conocimientos biológicos y médicos,
con sus potenciales aplicaciones en la salud humana; proteger la belleza de la
naturaleza con propósitos de recreo público y para aumentar los placeres de una
más profunda comprensión del mundo.
De modo que la educación puede ser una herramienta con la cual se promueva esa armonía y respeto por nuestro medio ambiente. En Island, novela de Huxley, el autor se imagina un futuro utópico en que las primeras lecciones dadas a los niños en las escuelas sean de ecología. No obstante, es una herramienta que debe orientarse con precaución, parafraseando a Levinas, términos como aprehender, conocer entre otros típicamente usados en la jerga académica, implican cierta analogía con el poder, y esto puede malinterpretarse como un poder ilimitado del hombre sobre la creación o con que nuestra relación con la naturaleza está basada en el rendimiento y la explotación.
La educación que actualmente conocemos está atravesada por relaciones de poder que se expresan en nuestras interacciones con el otro y el medio (nuestro prójimo y la naturaleza). En la teoría del poder de Foucault, el poder no solo se transforma en autoridad sino que se convierte en un reclamo de posesión y de control sobre lo otro. Una relación de este tipo conlleva el riesgo de hacer desaparecer al otro, de consumirlo, de eliminar su alteridad.
Por esa razón, creemos que los tipos de riesgos arriba reseñados permanecen latentes debido al desinterés, la desinformación y la ignorancia respecto al otro. Ese otro es, como dije, nuestro prójimo y la naturaleza. Una armonía entre estos factores puede conseguirse a través de una educación que nos ayude a notar la belleza que hay en aquello otro. En la Red Colombiana de Filosofía de la Religión estamos propiciando la apertura de espacios para promover este tipo de educación, o más bien, de acercamientos entre los interesados en el estudio de los fenómenos religiosos porque creemos que es posible una relación con el prójimo y la naturaleza sin que eso suponga el aniquilamiento de la distancia que naturalmente nos separan. Estamos próximos a abrir un taller de varias sesiones acerca del judaísmo, pero no como discipulado religioso, sino para la búsqueda de aquella belleza que hay en lo distinto y lo diverso.
Quisiera concluir parafraseando a Francis Schaeffer, en su libro Pollution and The Death of Man, la espiritualidad genuina tiene una razón para tratar las cosas creadas dentro de un elevado respeto.
Post Scriptum:
- Las personas que quieran ver el vídeo completo del seminario (en inglés), ingresen a este enlace.
- Las personas interesadas en el taller de judaísmo mencionado en la ponencia pueden suscribirse al canal de YouTube de la Red Colombiana de Filosofía de la Religión, se subirán los vídeos de las sesiones del taller, y ver la conferencia “Facetas del Judaísmo Actual”.
- Las personas que quieren saber más de Alternative Perspectives and Global Concerns, ingresen a este enlace.


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